He descubierto un nuevo artículo publicado en Astroseti sobre el desarrollo de un nuevo sistema de propulsión, se puede ver el artículo completo pinchando aquí.
En dicho artículo se afirma, textualmente:
La idea tiene ya 20 años, y se le ocurrió a Manfred Hettmer, presidente de la Mars Society de Austria: Con la ayuda de las “ondas de Alfven” de los sistemas de propulsión basados en plasma, el empuje de un cohete se podría incrementar al tiempo que el consumo se reduciría drásticamente, esa es la idea.
Y de hecho, según las pruebas la propulsión a plasma conducirá a un ahorro de combustible de aproximadamente el 90 por ciento – y eso no es algo a despreciar: “en satélites, el propelente constituye hasta el 50 por ciento del peso, ya que el ciclo de vida de estos artilugios depende de ello. Sin él, finalmente no podrían mantener la posición exacta,” comentó el coordinador Andreas Grassauer. Este desarrollo austriaco podría conducir, consecuentemente, a cambios sustanciales en los futuros proyectos espaciales.
Y también:
Ahora, por primera vez, existe una aplicación técnica de las “ondas de Alfven” que podría anunciar “una nueva era en el área de las tecnologías de propulsión en el universo”, comentó Grassouer. Las características más sustanciales de la tecnología es que poseen un ratio de empuje 10 veces superior al actual, algo que de otro modo solo podría conseguirse por un motor a fusión nuclear (que aún no existe). Las mediciones se efectuaron sobre un prototipo situado en una cámara de vacío. Además, se consiguió evitar la corrosión, ya que el empuje tiene lugar vía boquilla magnética, en el exterior del objeto.
La mayor contribución al coste total de una misión espacial se deriva de la gran cantidad de combustible que es necesario transportar con los sistemas de propulsión actuales. La importancia que tendría un sistema de propulsión como el que se menciona en el artículo de Astroseti es que, con un consumo de combustible más reducido, el coste de las misiones espaciales se reduciría, facilitando la exploración del espacio. De todas formas, éste no es el único sistema de propulsión que se está investigando. Hay otros que también se investigan, como la propulsión iónica (que ya se ha aplicado en algunas sondas como la Deep Space One, cuya imagen aparece a la izquierda), la nuclear (que sería muy útil en el caso de una misión tripulada a Marte), o la vela solar.
Ésta última utilizaría la presión del viento y la radiación solares para impulsar una sonda sin utilizar combustible alguno. El empuje producido es muy pequeño, al igual que en el caso de la propulsión iónica ya mencionada, por lo que estos sistemas no sirven para despegar de la superficie de un planeta o luna, pero son útiles para acelerar y alcanzar grandes velocidades en el espacio, ya que pueden mantener ese empuje durante mucho más tiempo que los cohetes químicos actuales. Además es posible construírlos ya con la tecnología actual, como lo demuestra la ya mencionada sonda Deep Space One. De hecho, creo haber leído en alguna parte que la NASA pensó en dirigir una sonda propulsada por una vela solar al encuentro del cometa Halley en 1986, pero el proyecto no se llevó a la práctica por falta de presupuesto. ¡Qué se le va a hacer, así es la vida!.
Bueno, de momento, esto es todo, amigos. Hasta la próxima.

